Cuba no está sola
Estados Unidos ha asediado a Cuba durante más de 60 añosy ahora pretende asestar el golpe final obligando al pueblo a arrodillarse y exigiendo una capitulación definitiva de la Revolución Cubana. La política de sanciones estadounidense es un castigo económico, político y comercial colectivo. Esta política atenta contra la vida misma al negar al país los bienes, la energía, las transacciones financieras y los acuerdos que necesita para sobrevivir; esto afecta servicios básicos como hospitales, escuelas, agua y saneamiento, transporte, producción y distribución de alimentos. Bajo este bloqueo, las autoridades cubanas han luchado durante años para satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos de la isla, pero ahora se enfrentan al colapso social total, a menos que la comunidad internacional actúe de inmediato.
Lo que estamos presenciando es el resultado de una guerra híbrida de 66 años contra el país, una guerra que intenta abiertamente derrocar la revolución cubana provocando pobreza y hambre, seguida de levantamientos populares y, posteriormente, un cambio de régimen. Este castigo colectivo al pueblo cubano es resultado directo de la resistencia antiimperialista que Cuba ha librado contra Estados Unidos junto a ella, y una inspiración para los pueblos colonizados y oprimidos del mundo.
Cuba tiene una larga pero no reconocida historia como vanguardia de la solidaridad internacionalista, especialmente en los ámbitos de la alfabetización y la salud. El país ha enviado brigadas de salud a todo el mundo para garantizar los derechos básicos a los servicios de salud a poblaciones de otros países. Además, desde finales de la década de 1990, ha capacitado a médicos de clase trabajadora de todo el mundo (incluidos Brasil, México, Guatemala, Palestina, etc.) para construir servicios de salud para la mayoría de la población mundial.
Ahora es el momento de que los pueblos del mundo se levanten contra el terrible bloqueo mantenido por Estados Unidos y sus aliados. El bloqueo se ha intensificado hasta su punto más extremo, con los aranceles punitivos de Trump contra los países que le venden petróleo, lo que ha obligado a México y Venezuela a interrumpir sus suministros de petróleo a la isla. Esta es una amenaza grotesca al derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas, los derechos humanos y toda la solidaridad internacional y la labor por la paz. Esto conducirá a una crisis humanitaria grave y total en la isla en poco tiempo.
LAG exige que el gobierno noruego se oponga al bloqueo estadounidense contra el pueblo cubano, que durante los últimos 33 años ha sido rechazado casi unánimemente en la Asamblea General de la ONU, pero que aún mantiene la potencia imperialista estadounidense. También exigimos que Noruega contribuya enviando medicamentos, alimentos y combustible vitales a la isla para garantizar los derechos y necesidades básicas del pueblo cubano.
